En mi práctica clínica, suelo encontrarme con una metáfora recurrente: el salto al vacío. Enfrentarse a la realidad cruda, a esa verdad que hemos intentado ignorar por tiempo, puede generar un vértigo emocional paralizante.
Sin embargo, como profesionales de la psicología, sabemos que ese abismo no es el final, sino el espacio necesario para que surja una nueva versión de nosotros mismos.
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| Aceptar la verdad puede sentirse como un salto al vacío. |
Los mecanismos de defensa: Escudos que nos limitan
Muchas veces, nuestros mecanismos de defensa se activan de forma automática. Son respuestas adaptativas de nuestro psiquismo diseñadas para protegernos de un impacto emocional que, en un momento dado, sentimos que no podemos manejar. La negación, la represión o incluso la racionalización excesiva actúan como un anestésico frente al dolor.
El problema surge cuando estos escudos se vuelven permanentes. Lo que nació como una protección termina convirtiéndose en un obstáculo para nuestra propia sanación. Reconocer que estamos "defendiéndonos" de la realidad es, paradójicamente, el importante para dejar de necesitar esa armadura.
La verdad llega cuando estamos listos
Hay una sabiduría intrínseca en nuestro proceso terapéutico: la verdad no se impone, se descubre. Recordá siempre que la realidad llega cuando estamos listos para transformarla en aprendizaje. No te apresures ni te juzgues por no haber "visto" algo antes; cada proceso tiene sus tiempos de maduración.
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| Una barrera que distorsiona la realidad, pero que no es impenetrable. |
Estrategias para enfrentar la realidad con compasión
Para transitar este camino de forma saludable, te propongo considerar estos pilares:
- Aceptación Radical: No significa que te guste la realidad, sino que dejas de luchar contra su existencia.
- Observación consciente: Identificar cuándo tu mente intenta huir del presente a través de pensamientos intrusivos o distracciones.
- Autocompasión: Tratarte con la misma ternura con la que tratarías a un amigo que está pasando por un momento difícil.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
Absolutamente. El pánico es la respuesta del ego ante la pérdida de control. En terapia, trabajamos para que ese miedo pierda fuerza a través del acompañamiento y la validación.
Cuando sentís que repetís los mismos patrones, que tus relaciones se estancan o que experimentas una angustia que no logras identificar. La sensación de "estar trabado" suele ser una señal clara.
Para nada. Habrá días de gran claridad y otros de retroceso. Lo importante es que, con cada paso, vas construyendo herramientas que antes no tenías.
¿Necesitás acompañamiento en este proceso?
Soy la Lic. Siomara Gauna y estoy aquí para ayudarte a transformar ese "salto al vacío" en un camino de autodescubrimiento y paz mental.
Si sentís que estás listo para dar el siguiente paso hacia tu bienestar, te invito a agendar una consulta.
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