El cambio es una de las pocas constantes en la vida, y sin embargo, es lo que más suele paralizarnos. Seguramente te has encontrado en esa situación: sabes que algo debe cambiar —un trabajo, una relación, un hábito— pero el peso de lo desconocido te mantiene en el mismo lugar.
Soy la Lic. Siomara Gauna, y en mi práctica profesional observo que este fenómeno no es una falla de carácter, sino una respuesta biológica y emocional profunda.
En este artículo, te explicaré por qué te asusta lo nuevo y cómo puedes empezar a caminar hacia el bienestar.
1. ¿Por qué el cerebro prefiere "malo conocido"?
Nuestro cerebro está diseñado para la supervivencia, no necesariamente para la felicidad. Para nuestra mente primitiva, la previsibilidad es sinónimo de seguridad.
- El control como refugio: Cuando sabemos qué esperar (aunque sea algo negativo), sentimos que tenemos el control.
- La incertidumbre como amenaza: Lo desconocido es interpretado por el sistema de alerta del cerebro como un peligro potencial.
Por eso, muchas veces preferimos quedarnos en lugares que nos hacen daño; el dolor conocido se siente "más seguro" que la incertidumbre de la sanación.
2. El costo emocional de permanecer estáticos
Caminar por el mismo sendero que ya no nos representa tiene un precio. La comodidad aparente de no cambiar puede derivar en:
- Desmotivación crónica.
- Ansiedad por falta de coherencia interna.
- Sentimiento de estancamiento vital.
Crecer implica movimiento. El estancamiento, aunque se sienta seguro, termina desgastando nuestra autoestima y nuestra salud mental.
3. Cambiar no es dejar de tener miedo
Existe el mito de que las personas valientes no tienen miedo. La realidad es distinta: la valentía es actuar a pesar del miedo.
Animarse a lo nuevo no requiere una ausencia total de dudas. Requiere, en cambio, una gestión emocional que nos permita avanzar paso a paso, sin exigencias extremas que terminen bloqueándonos.
Micro-cambios: La estrategia de la decisión pequeña
No todos los cambios deben ser giros de 180 grados. A veces, la mayor transformación comienza con:
- Aprender a decir "basta" en una conversación cotidiana.
- Probar una rutina distinta por un solo día.
- Escuchar nuestras necesidades antes que las expectativas ajenas.
4. La pregunta honesta que lo cambia todo
Para saber si es momento de avanzar, te sugiero realizar una pregunta fundamental:
"¿Esto que vivo hoy es coherente con la persona que soy ahora?"
Si la respuesta es "no", el miedo que sientes es simplemente la señal de que estás por cruzar un umbral hacia una versión más auténtica de vos mismo.
Preguntas Frecuentes sobre el Miedo al Cambio
1. ¿Es normal sentir ansiedad ante un cambio positivo?
Sí, absolutamente. Incluso los cambios deseados (como un nuevo hogar, una pareja o un ascenso laboral) generan estrés porque implican una reconfiguración de nuestra identidad, nuestras rutinas y nuestras zonas de confort.
2. ¿Cómo sé si mi miedo es prudencia o autosabotaje?
La prudencia te invita a planificar y evaluar riesgos; el autosabotaje te paraliza y te impide actuar indefinidamente mediante excusas. Si el miedo te mantiene en el sufrimiento o el estancamiento, es probable que sea autosabotaje y es un buen momento para buscar apoyo profesional.
3. ¿Cómo puede ayudarme la terapia en este proceso?
El espacio terapéutico brinda un entorno seguro y herramientas profesionales para entender el origen de esa resistencia profunda. Te ayuda a gestionar la ansiedad y a construir la confianza necesaria para transitar la incertidumbre paso a paso.
No estás fallando por tener dudas ante lo nuevo. Estás siendo humano. En mi espacio terapéutico, trabajamos para que puedas construir tu propio camino, respetando tus tiempos singulares y validando todas tus emociones.
¿Sentís que es momento de dar ese primer paso?
Te invito a visitar mi web profesional para conocer más sobre cómo podemos trabajar juntos en este proceso de transformación. Si estás lista/o para empezar a trabajar en vos, podés también consultar la disponibilidad de turnos y reservar tu espacio directamente.
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